sábado, 27 de octubre de 2007

26/10 - Puerto Escondido, Mexico


Huir de una playa muy turistica (mas bien, unos hoteles inmensos y lujosos con playa) con dos coimas a policías por infracciones de transito, habiendo estado a un numero de ganar U$ 500, pagando una lata de almejas canadienses, con dos extranjeros que nos pagaron toda la gasolina hasta nuestro destino y con los milatares molestandonos por barbones fue tan normal que ni nos despeinamos...

Llegar a la playa con las olas mas gigantes y perfectas del pacifico, con una botella de tequila y el objetivo de festejar el cumpleaños numero 22 de Mati, solos de noche, mirando el mar y charlando hasta el amanecer fue tan alegre que terminamos despeinados de satisfaccion...

Vivir entre surfistas locales y extranjeros, comprar una tabla de surf y sentir esa no tan normal sensacion de que una pared de agua te deposite en la orilla, tendernos y que nos heche la policia con respeto, conocer cordobezas, que a Mati lo pique un alacran y dormir en una tendida cama luego de cantar con sentimiento, venderle a una señorita rellena una de las piedras mas queridas y caras que tenemos y que se nos rompa el disco de la camioneta, quedarnos sin frenos, conocer rapidamente gente que nos ayude, dormir por ahi y contactar personas que de total casualidad estan desarmando una chata como la nuestra y que nos pueda vender esa pieza muy dificil de conseguir a los diez minutos de lluegar y que la troca vuelva a vivir fue tan simple que sin hacer nada ya estabamos peinados de nuevo...

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