miércoles, 24 de octubre de 2007

17/10 - Zihuatanejo, Mexico

La llovisna obliga a salir del calido mar, pero eso no es problema, la alegria es extrema y se siente que hay una fuerte e intensa energia.

El desorden habitual del queridisimo vehiculo ya no preocupa, no hay mucho que se pueda hacer...

El horario de la cita con la TV en un bar se alarga, por lo que se decide ir a caminar a pesar de la llovisna...

Al llegar a la costa un joven, un señor mayor y sus dos guitarras nos hacen frenar...no hay nadie en la playa, la ahora quietud del mar lo hace mas interesante...al acomodarnos, la musica y el canto al unisono nos dejan sin habla por un largo rato, los pelicanos planean sobre el agua e ingresan en caida libre para llevarse la comida a la boca, la llovisna, que continua siendo parte del momento, hace que los morros que nos rodean no se perciban en su color natural y nosotros tres, callados y extremadamente relajados lo entendemos...esto es magico

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