Tatis de la Cruz Vazquez
Dormida como en un sueño eterno,
ella no quiere despertar.
Vive en una realidad mágica,
solo con sus ojos se puede apreciar,
la sonrisa es su compañia,
la lleva donde va.
Sin miedo se enfrentó,
defendió lo que quería,
entre golpes creció,
luego sola, ¿y con familia?
No necesita mucho para andar,
la mujer es alegría,
no busca nada, pero da,
ella se rie de la vida.
lunes, 1 de octubre de 2007
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