Cuando uno tiene mucho tiempo libre y se encuentra relajado lo que mas hace es pensar...
¿Y pensar en que?
En absolutamente todo. En sus personas queridas, en su carrera profesional, en donde planear su vida, en que comer mañana...
El pensamiento no se detiene nunca, la cabeza una y otra vez va y viene con esas mismas ideas que durante un tiempo resuenan como seguras, pero que luego, debido a impensados sucesos, cambian y adquieren una nueva forma de pensamiento que lo hace a uno actuar distinto ante determinada situacion.
Son en realidad cosas de todos los dias, lo unico que ocurre es que con la voragine en la que se vive no hay ni tiempo de pararse a pensar, a analizar, y esa rueda enorme sigue girando hasta que un dia uno se despierta iluminado y lo ve.
Pensar produce muchas sensaciones, muchisimas, claramente todas muy distintas entre si y la de la melancolia es una de las que cuando toca la puerta se hace notar.
Y cuando uno tiene esos dias melancolicos en los que todo recuerdo, todo momento vivido por mas bueno o malo que sea es para llorar, y tambien reir, para soñar y para emocionarse, para simplemente pensar que eso ocurrio y fue lo que fue, se da cuenta de que de esto se trata, de vivir y seguir viviendo, sumando situaciones que van construyendola.
martes, 20 de noviembre de 2007
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