sábado, 18 de agosto de 2007

1/8/07 - San Jose del Pacifico, Mexico.

Derrumbe.

Caminamos, con mi compañero Joan hacia la colina y llegamos a lo de Doña Seferina, que en su humilde posada y al calor de las brasas nos preparo el té.
Luego de tomarlo y comerlo, nos encaminamos por el monte encantado, el día era soleado. Llegamos a un lugar donde habían dos casas abandonadas y ya no podiamos caminar mas.
La psilosybe mexicana corria por mis venas y mi inconsciente se relaciono con la naturaleza como nunca lo habia hecho.
Todo comenzo a tomar colores muy fuertes e impresionantes. Las formas de los arboles y las plantas se tomaron viva (es que realmente viven).
Cerré los ojos y ahi empezo el festival de colores y formas, mama naturaleza se hizo presente y me contó su realidad de hoy día. Ella maneja todo, ella es el mundo y el hombre no se da cuenta que destruyendola se esta destruyendo a sí mismo. Se escuchaba de vez en cuando de fondo una motocierra, y en eso hacia alucion ella. Me contó muchisimas cosas y realmente la entendía, hasta me dio un poco de miedo cuan grande era ella, pero ella me protegía, me cuidaba, me decía que ella estaba conmigo y nada me iba a pasar.
Al abrir los ojos vi al arbol que estaba enfrente mio y latía, sentía, estaba realmente vivo como todo mi alrededor. Él era viejo, hace mucho que estaba ahi y nadie se fijaba en él. De un día para otro podían venir y matarlo, él tenia mas de 100 años de vida. Sus racimos se movian y las celulas recorrían todo su largo tronco.
Al mismo tiempo me encontré con mi planta favorita. Ella era muy amigable y hermosa, exactamente habia una hoja arriba de otra y entre ellas me hablaban. Sus manchitas mas oscuras desaparecian y volvian a aparecer constantemente, se movian por todo el largo de la hoja, esa maravillosa vision duro un tiempo indeterminado. La raiz de ella estaba viva, latia, veía claramente como su vida recorría la raíz, subía, bajaba, se oscurecía y se aclaraba a cada segundo.
De repente me nació la aventura e intente arrastrarme por mi alrededor.
Esta enorme planta pinchosa era imponente, pero lo mas maravilloso fue el tronco partido y ya muy viejo, recontrarepleto de colores vivientes y respiración, mucho me quede con ese tronco tan brillante, es que dentro de él se podian ver los verdes mas claros que el ojo puede captar.
Luego, arrastrandome, las hojas del estilo lineales que estaban en el pasto eran increiblemente naranjas, un naranja que brillaba tanto que casi no podía mirar, me arrastraba por ellas hasta encontrar una raíz inmensa escondida. Escarbe y bien dentro la ví, y estaba claramente viva, tenía muchisimos colores, verdes florescentes. Entre charlas se comparó con un iceberg para que entendiera lo que me quería decir, claramente uno ve el tronco del arbol y no ve la raíz. En la selva, ellas son increiblemente enormes, y se extienden por metros y metros debajo y a lo largo de la tierra. La raíz de un arbol es todo para él, si ella se enferma, el, indefectiblemente, muere.
En fin, la naturaleza me hablaba a cada rato, me acuerdo que cada 10 segundos yo repetía: Que? Ah, claro...Y ese claro era que entendía lo que pasaba, pero al rato pensaba en otra cosa y la entendía y asi seguia...
Me tire, siguio asi mucho rato, llovisno un poquito, pero no me movía. Salió el sol, luego lluvia y me pare. Contacte solo por unos segundos con Joan, pero no podía hablar todavía, volví a mi lugar y me tire de vuelta, pensé...cómo viajaba mi cabeza...
Fue hermoso, en ese momento tuve mi extasis, me cayo una lagrima, no podía abrir los ojos, pero el carnaval de colores brillantes y muy luminosos estaban conmigo.
Al tiempo, me incorpore, pensé en mi gente y al ver mi planta explote en un llanto increible, largo y muy fuerte. Todo mi mundo se me cruzo por la mente, lloraba muchísimo, fue un gran desahogo.
Me paré, lo busque a Joan, y como si hubiera estado escrito, se largo una lluvia torrencial muy fuerte. Charlamos bajo un techito de una de las casillas abandonadas, intentabamos entender que habíamos y estabamos viviendo, pero claramente no podíamos.
Paro la lluvia, volví a mi lugar, me tire, segui ahi un rato, camine, fui de aca para alla y luego de unas cuantas horas ahi nos encaminamos hacia la vuelta.
Comenzamos a volver, seguiamos el viaje, pero ya mucho mas tranquilos, la experiencia de mi vida iba terminando. Paramos en lo de Doña Seferina y seguimos camino a casa.

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